miércoles, 6 de abril de 2022

Gélido Beso

 

   El niño tenía sólo tres años. Era rubio y tenía los ojos azules. Ya sabía algunas cosas, otras aún no  se las  enseñaban. Aparte, estaban los secretos.
   Supongo que todavía era demasiado pronto para que le hablaran de mí, o para contarle la enfermedad que padecía su madre.
   Desde hacía un tiempo aquel lugar se había convertido en mi hogar, además de mi trabajo, por lo que fui conociendo a todos los miembros de la familia.
   El niño tenía una hermana, diez años mayor que él, y con una inteligencia fuera de lo normal.
   Un día, al volver a casa después de realizar unas gestiones, la vi sentada en un banco frente al fuego. El invierno era muy crudo, sobre todo y, desgraciadamente, para los sin techo.
   Me acerqué a ella. No mostraba miedo; e incluso parecía conocerme dada la manera con la que me miraba y sonreía…
   Hubo un momento en que todo parecía fluir. En mis largos e infinitos años de trabajo, nunca había tenido la sensación que estaba teniendo con esa niña.
   Entonces me pareció que era el momento oportuno para contárselo todo. Y lo hice…
 
   Empezaba a oscurecer ya cuando crucé el puente de Iéna para trasladarme a la Rive Droite. Aquel trabajo era más previsible. Esas locuras siempre acababan mal. Se reunían todos los fines de semana en ese lugar, y no dejaban de provocarme…
  Subieron  al último piso por una empinada y estrecha escalera. Una vez allí, y como era habitual, salieron a la azotea y comenzaron a grabarse con el móvil mientras caminaban por la barandilla y el resto de amigos vociferaba y aplaudía.
    El resbalón fue tan repentino, que a duras penas llegué abajo antes que él.  
   Durante los días siguientes no conseguí quitarme de la cabeza aquella imagen. A estas cosas no se acostumbra una tan fácilmente; ver a un joven poniendo fin a su vida de esa manera, con su cuerpo roto y desparramado contra el suelo, por un absurdo juego y unos cuantos “likes”, es incomprensible. Si cada uno de esos descerebrados muchachos lo hiciera pensando que tal vez aquello sería lo último que haría en la vida, supongo que se lo pensaría dos veces.
 
  Esta vez sí era la hora... Y aunque aquella niña ya estaba preparada tras nuestra conversación, no dejaba de preocuparme el hecho de que estuviera sola en ese momento de su vida, y que su padre no estuviese a tiempo a su lado.
   Y no llegó…
  Curiosamente fui yo, la muerte, quien estuvo arropándola antes de llevarme el alma de su madre. Y aunque ya es sabida la fama que tengo, esto… me da la vida; qué extraño…
 
   De pronto apareció su padre. Traía comida para subsistir unas horas más, así que… no lo culpo.
   Cuando llegó vio unos furgones policiales en el exterior del estadio, pero no parecía haber nadie saliendo o entrando. La gente parecía esfumarse cuando yo hacía mi trabajo. Tampoco los culpo; verme de frente no es agradable.
   El corazón le dio un vuelco, sentía que le faltaba el aire. Era como si… a pesar de la dura y larga enfermedad de su esposa, hubiese albergado en su corazón un atisbo de esperanza y, en ese momento, se le escapara de entre su piel y sus huesos dejándolo indefenso como un niño…
 
  Miré a la joven. Ella cogió la mano de su padre y le dio el calor que él mismo no pudo dar a sus dos hijos… Entonces lo supe…
 
  Quién me iba a decir a mí que iba a toparme con un ángel…
 
©Ginebra Blonde

(Pido disculpas por la extensión del texto, pero fueron fluyendo todas las frases y no he podido más que dejarlo así. Gracias por vuestra lectura.)  

(Uno de diez -Convocatoria juevera
para el 7 de abril de 2022, propuesta por
Myriam”)


miércoles, 30 de marzo de 2022

Claro Que Puedes

(Sube el volumen 😁)

A veces solo hay que observar a nuestro alrededor para ver fluctuar la vida y cada expresión que se nos regala por el mero y maravilloso hecho de existir…
Y no es sencillo esgrimir esa poderosa voluntad en la que ser luz y dicha a través de nuestro cuerpo y nuestra voz, sintiéndonos parte de un todo que nos habla, que nos grita y nos impulsa… cuando el mundo también se queja y nos (re)clama…
Pero estamos aquí siendo piel, siendo emoción;
beso, abrazo; 
baile, palabra… 
¡siendo alma!
Estamos…; somos… esa luz que brinda y se destapa; que ama y se contagia…
Y no… No lo dejes para mañana…; salta; vibra; regala…
Haz de tus gestos una danza de sonrisas cada mañana;
y llora; aunque tus lágrimas dibujen nostalgias sobre tus mejillas apenadas, porque el vuelo de tus pestañas izarán de nuevo esas velas blancas con las que navegar y naufragar las veces que hagan falta; pero siente… extiende cada uno de tus gestos más allá de una mirada; extiende tus brazos, tus manos, tus dedos… y tócalo… roza el cielo;
puedes;
claro que puedes…   
 
©Ginebra Blonde



(Gestos -Convocatoria juevera
para el 31 de marzo de 2022, propuesta por
Neogeminis”)



martes, 22 de marzo de 2022

Misión Fallida

 

   Habitación 213:

  «Mi amada Eloísa… Te dije que, cada año, las paredes de este hotel acogerían nuestros encuentros y serían testigo del amor que nos profesamos. 
   Todo comenzó en aquel ascensor, ¿recuerdas?... Nuestras manos se rozaron en el pulsador; ambos reaccionamos con timidez, pero… quién nos iba a decir que acabaríamos amándonos en la cama de esta misma habitación, y compartiendo nuestras vidas  formando una bonita familia…
   No puedo dejar de mirarte…; te veo desnuda y tendida sobre esas sábanas desordenadas, a juego con tu pelo que, minuciosamente y provocando, lo enredas entre tus dedos…  Y te observo…, con amor, pero con dolor en mis etéreas pupilas, porque el tiempo difumina tu sonrisa y ya apenas me deja ver…
  Maldita y cruel muerte que nos separó; y es que, como alma en pena, solo me sustento de tu recuerdo que cada vez es más vago…, pero me resisto, aquí me tienes; una vez más en nuestra cita como cuando nos escapábamos de la rutina que nos asediaba, para amarnos como si fuese la primera vez…»
 
   —Señor… ¿Se puede?
   —Hola, mi estimado botones. Adelante.
   —Señor Gutiérrez, ¿no cree que debería dejarla rehacer su vida?
  —Pero ella sigue viniendo, ¿no lo ves? Creo que me escucha, que me presiente…
  —Por eso mismo, señor… No puede atarla de por vida a un fantasma. Si de verdad la amó… y la ama…, debe liberarla…
  —Creo… que tienes razón, mi querido amigo. Debo partir…; y tú vendrás conmigo...
  —Sí… No quiero seguir viendo esas malditas escaleras que me partieron el cuello. Nos iremos ambos… 
 
  Alguien llama a la puerta de la habitación 213:
 
  —Señora Eloísa, le traigo el desayuno.
  —Hola, Mercedes. Pasa, por favor.
  —Eloísa… debe hacer algo. No puede dedicar su vida a esas voces y presencias que dice sentir en esta habitación. No es bueno para su salud… Déjelo marchar…
  —No estoy loca, Mercedes; él sigue estando aquí…
 —Lo sé muy bien. No es la única que siente a esos seres pululando entre las paredes de este hotel; pero debe seguir con su camino, y él… con su destino… Tiene que romper ese vínculo.
  —Tienes razón, Mercedes… Tengo que dejarle ir…, por los dos.
 
  En recepción:
 
  —Buenos días. Quería una habitación, a ser posible, de las que están encantadas. Quiero sentirme rodeado de fantasmas. Estoy escribiendo un artículo en el que…
  —Para eso no hace falta estar en este hotel, caballero —le interrumpe una anciana que se acerca de pronto—. Aunque supongo que usted se referirá a los que están atrapados aquí dentro. Mi marido es uno de ellos, ¿sabe usted? El muy canalla venía a este hotel a echar sus canitas al aire, mientras que a mí las canitas me salían en la cabeza. Murió de un infarto entre estas paredes y en mitad de la faena. Yo vengo casi a diario a disfrutar de su esmirriado y traslúcido cuerpo, y para que vea que el mío aún es capaz de bailar un pasodoble.
  —Hay que ver... Pues sí que es interesante este lugar…
 
  La recepcionista al teléfono:
 
  —Te digo que lo he visto; ha vuelto para vengarse. Sabe que fui yo quien le echó los somníferos en la sopa. ¡Maldita sea! Calculaste mal las cantidades. Solo teníamos que dormirlo para cogerle la llave del cajetín del banco. ¡¿Cómo voy a calmarme?!
 
  En el televisor del bar:
 
 “Un objeto volador no identificado, acaba de ser visto en la azotea del Hotel Ánima”
 
  —¡Vaya! exclama un muchacho que está tomándose un café ¿No es este el hotel del que están hablando? Y yo que pensaba que ahora era el turno del virus zombi. Ya no podré probar la hoja de mi catana sobre esos cuellos putrefactos.
  —¿Usted se está escuchando, joven? —le increpa un hombre muy bien vestido que sostiene un periódico entre sus manos— No podemos caer en la locura.
  —Creo que no está entendiendo nada... La locura hace mucho que se instaló en la mente humana…; o peor aún: nacimos con ella, solo que ha despertado de muy mal humor. Aunque esos extraterrestres… No llego a entender qué hacen aquí…
 
  Los extraterrestres, tras visualizar un resumen de la existencia humana hasta el momento actual:  
 
 —"¡nkssodhvovhn!" ¡Madre del amor hermoso! "¡kncjksncih!" ¡Vámonos! "¡snlsnvjkfd!" ¡Despega! "sjkcnlskdv" Aquí no hay nada que hacer.


©Ginebra Blonde 

(Conversaciones en un hotel -Convocatoria juevera
para el 24 de marzo de 2022, propuesta por
Dorotea”)



Instantes Que (Me)Hacen Latir; Vosotros...

ERES MÍO

Nadie me pertenece ni pertenezco a nadie,
no nací para ser dueña ni para ser sierva de nadie.
A nadie puedo dejar ir libremente
porque a nadie poseo para obligar a quedarse.
Pero en la soledad de mi cama, a veces, fantaseo con la
idea de la libertad acompañada, de avanzar encadenada a una mano.
Pertenecer por entero a alguien y poseerle de igual manera,
profunda y significativamente.
Sueño con esos brazos que me unan a alguien sin fisuras.
Mi mente juega con la idea de ser para SER en otro.

En la soledad de mis pensamientos fantaseo con dejar que su cuerpo
sea mi cárcel y él el carcelero de mis sentimientos.
Sentir cada vez que estoy con él que he llegado al hogar.
Qué delicia oír Eres Mía y mis labios poder con una sonrisa
plena decir Eres Mío.
©Prozac

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A veces el amor se despierta en un instante, con una simple mirada, o un roce de manos... y no por ser breve en el tiempo, es menos perdurable. Una carga eléctrica, que es algo muy pequeño, crea un campo a su alrededor que se extiende por todo el espacio...

©Chema

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La vida y sus infinitos matices
una amalgama de sensaciones, de vivencias
a veces risa, otras lágrima
esa es la grandeza el seguir adelante saltando, volando, nadando, a veces descansando,
porque es necesario pero siempre, siempre al ritmo que marca nuestro sentir, ese latido que nos hace únicos, esa huella digital del alma que es
la que es más difícil de ver o de mostrar porque es la más nuestra

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FLORAL

Prendida a tu pecho... Como un Clavel en la solapa.
Luciendo premura,
naturaleza viva en los brazos.
Adheridos al deseo primigenio,
de logar la fundición
de esta
mi esencia,
con el almizcle de tu verbo.

Entre líricos suspiros ascendiendo...
Vehemente el sacrilegio de probar cada gramo de tu aire.

Lirios...
Mártires son los besos
Que formamos.

Juncos,
Vencidos por el mismo viento.

Selváticos al sentir-nos.


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Y todas las estrellas
Aprisionada en la incertidumbre
he viajado
por cada recodo de tu nombre
y las alcobas
se encendían de deseo
al abrir los postigos de la piel.

Del otro lado del amor
el aire
me desordenaba el alma
golpeándome
contra la humedad
de tu corazón,
y todas las estrellas
se derramaban
en tus pupilas.


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Donde se posa tu mano se enciende la llama
Como viento, avivas y te llevas mi pasión
Eres pez en mi pecera
Aleteas entre los nítidos cristales
de mi cuerpo y de mi alma
En ondas profundas te mueves
Y vibra el amor en mi vientre.

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Prostitución...

Había quedado para tasar un piso, me quedé apoyada en el portal y mientras esperaba, ella no dejaba de mirarme, y yo no sabía cómo apartar mi vista de ella. Mi atuendo era aburrido, mi maquillaje escaso no sé porque me miraba, no había nada en mi que envidiar o copiar, ella tenía unas piernas largas y las lucia, sus labios rojos como nunca hubiera creído que se pudieran pintar y su pelo negro como la noche, las luces de las farolas empezaban a reflejar tintes azulados en su melena, el frío nos rozó a las dos, yo temblaba ella disimulaba, mi ropa cubría mas y mi chal calentaba mi cuello. Se acercó y me dijo, parece que se está retrasando, tú no lo pareces y no sé qué haces aquí, yo soy puta y a mí tampoco viene nadie a buscarme. ¿Quieres compartir un poco de mi café? el termo lo mantiene caliente. La miré a los ojos, pensé que las dos estábamos trabajando y le respondí que aceptaba su café si ella aceptaba mi chal. El agradecimiento afloró a su rostro y creo que no era por el chal (que aceptó rápidamente) era porque yo había aceptado su café.

©Ester

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Hay que ver lo que la noche nos da , esa magia escondida entre la penumbra de nuestro cuarto y ese silencio que es el compañero ideal para que todos nuestros pensamientos los pongamos en orden , es ahí donde las neuronas las más sensibles buscan ese rincón donde decirnos que hemos de hacer algo , por sacarlas a pasear , tenemos un debate con nosotros mismos , hasta que de golpe algo nos da en nuestra masa gris y decidimos que la vida es corta para pensar en negatividad , hay que salir y luchar , cada uno a su manera y su forma pero siempre con el ánimo de querer vencer a la oscuridad que persigue , la venceremos con las ganas de vivir y de sentir.

©Campirela

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Libertad

"Mientras dibujo, creo que la libertad está muy cerca. Está en quienes dibujan, está en la modelo que posa. Y está en mis manos, que están logrando el trazo necesario para dibujarla, para lograr representar su belleza."

©El Demiurgo De Hurlingham

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Libro De Flores: Silvia De Angelis

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Cuando te anidas, me abrigo
y bajan mariposas y me hacen compañía
en un orgasmo y silencio prolongado
cuando te anidas, me anido bella mía.

Cuando te miro, me miro
y encuentro todos mis sueños realizados,
entre tus ojos de volcán ya cansado.
Cuando te miro, destello de alegría.

Cuando te marchas, me marcho
y hasta la esperanza queda ausente.
No me asusta mi silencio ni mi ego, ya me he ido.

Cuando me besas, me beso
y todos los besos del mundo pasan por tus labios.
Cuando me besas en clave sol,

¡¡ay cuando me abrazas!!

sólo tus brazos envolventes al retirarlos
me vuelven a la vida y a su esencia.

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Te imagino entre el rocío del alba,
escondida en la voz de la casa,
tejida de cabellos alborotados entre las sábanas,
dormida en un columpio de manzanas...
Te imagino, con atuendo de uvas y fresas,
abrigada por el limo del río,
desnuda por el cenit del cielo,
sin miedos entre las espinas...
sigues bailando al compás de la inocencia y rebeldía.
No importa si supiste o no cuando creciste,
lo que de verdad es incuestionable
es que eres una niña-mujer en este bello presente.

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